Bautismo



"Sabemos lo importante que son los primeros años de vida, la infancia, la adolescencia, para el desarrollo de la personalidad humana, de su carácter. Precisamente estos años me unen indisolublemente a Wadowice, la ciudad y sus alrededores. Cuando echo la mirada para atrás para observar el largo viaje de mi vida, me doy cuenta cómo el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la pila bautismal en la Iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio 1920 se medio tanto la gracia de ser un hijo de Dios como la fe en mi Redentor". 

"Hoy quisiera dar las gracias por el don de la vida divina recibida en la pila bautismal, en la iglesia parroquial de Wadowice. Con el sacramento de la regeneración por el agua en el Espíritu Santo comenzó en mí esta nueva vida, sobrenatural, que es el don del mismo Dios, un don que trasciende la dimensión de la existencia natural". 

"Doy gracias al Señor por la primera unción con el sagrado crisma, que recibí en mi ciudad de origen, Wadowice. Esto sucede con ocasión del bautismo. A través de la purificación sacramental, todos somos justificados e injertados en Cristo. Recibimos por primera vez también el don del Espíritu Santo. Precisamente, la unción con el santo crisma es el signo de la efusión del Espíritu que da la nueva vida en Cristo y que nos hace capaces de vivir en la justicia divina". 

Juan Pablo II., Historia de mi vida., Edición Saverio Gaeta., Ed. Encuentro., 2015., p. 18-19